Un día como hoy, 11 de julio de 1804: el duelo Hamilton-Burr que sacudió la política estadounidense

En las primeras horas del 11 de julio de 1804, dos hombres llegaron por separado en barca a los acantilados de Weehawken, en Nueva Jersey. Uno era Alexander Hamilton, primer secretario del Tesoro de Estados Unidos y una de las figuras fundadoras más influyentes de la joven república. El otro era Aaron Burr, entonces vicepresidente en ejercicio de Estados Unidos. Ambos habían decidido resolver una disputa política y personal de años mediante un duelo, siguiendo la costumbre de la época.
La tensión entre Hamilton y Burr llevaba más de una década gestándose. Ambos eran figuras destacadas de facciones rivales dentro de la política de Nueva York; Hamilton, una de las figuras fundadoras del Partido Federalista, defendía un gobierno central fuerte, mientras que Burr ocupaba una posición política más descentralizadora. La rivalidad llegó a su punto álgido durante las elecciones a gobernador de Nueva York de 1804, cuando las duras críticas de Hamilton al carácter de Burr se hicieron públicas a través de cartas publicadas en un periódico.
Burr consideró esas críticas un insulto personal y exigió una disculpa formal o una explicación de Hamilton. Al negarse este, las normas sociales de la época, regidas por el llamado código del honor, hicieron que resolver la disputa mediante un duelo resultara prácticamente inevitable. Aunque técnicamente ilegal, el duelo seguía siendo una forma aceptada de que los hombres de clase alta zanjaran cuestiones de honor.
El duelo se desarrolló según las convenciones de la época: ambas partes se reunieron en un lugar designado, cada una acompañada de un padrino, con pistolas acordadas de antemano y los disparos debían realizarse a una señal fijada. Los historiadores han debatido largamente si Hamilton disparó deliberadamente al aire o lejos de la posición de Burr, pero lo que es seguro es que el disparo de Burr alcanzó a Hamilton y lo hirió gravemente.
La bala impactó a Hamilton en el abdomen y quedó alojada cerca de su columna vertebral. Trasladado de vuelta a Manhattan en barca mientras se encontraba gravemente herido, Hamilton fue tratado con los medios médicos disponibles en la época, pero la herida resultó mortal. Hamilton murió el 12 de julio de 1804, un día después del duelo.
La muerte de Hamilton provocó una enorme reacción pública en todo Estados Unidos. Su cortejo fúnebre por las calles de Nueva York quedó registrado como una de las mayores manifestaciones públicas de duelo de la época. La temprana muerte de Hamilton puso fin abruptamente a la carrera de un hombre considerado ampliamente como el arquitecto del sistema financiero estadounidense moderno.
Las consecuencias para Burr también fueron severas. Acusado de asesinato tanto en Nueva York como en Nueva Jersey tras el duelo, Burr no pudo continuar su carrera política; aunque técnicamente completó su mandato como vicepresidente, nunca recuperó la misma influencia política. Algunos historiadores consideran este episodio como el punto de inflexión en el que la reputación pública de Burr quedó dañada de forma permanente.
El duelo también se recuerda como el inicio del fin de la práctica del duelo en Estados Unidos. La muerte de una figura tan destacada como Hamilton intensificó el rechazo público hacia el duelo y contribuyó a allanar el camino para medidas legales más estrictas contra esta práctica en varios estados.
Los historiadores no ven en este episodio solo el trágico desenlace de una disputa personal, sino también una prueba de lo intensas que podían llegar a ser las rivalidades políticas dentro de la generación fundadora de la joven república estadounidense. La temprana muerte de Hamilton dejó, en cierto sentido, inconclusa su contribución a la configuración de las instituciones financieras y administrativas del país.
Hoy, el lugar del duelo en Weehawken está señalado con un monumento, y el episodio sigue siendo uno de los capítulos más contados de la historia estadounidense, un interés que en los últimos años ha llegado a una nueva generación gracias a un musical de Broadway basado en la vida de Hamilton.
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